La alimentación es un hábito que puede modificarse


comiendo una ensaladaPartamos en este artículo de la premisa que muchas veces cuando decimos que tenemos hambre, no es que nuestro organismo necesite una ingesta de alimentos. Muchas veces esta sensación es más fruto de un hábito o deseo condicionado, que de una necesidad.

Pensemos cuántas veces decimos tener hambre a la misma hora. Esto no es más que una reacción a una rutina de alimentación que hemos establecido, quizás sin darnos cuenta.

Es cierto que alimentarse es una necesidad, de esto no existe duda alguna, que sólo puede satisfacerse si se ingieren alimentos, pero tengamos en cuenta que ingerir alimentos cada vez que tenemos el deseo, sólo nos llevará a tener una sobrealimentación que, irremediablemente, conducirá a la obesidad.

¿Cómo poder distinguir entre deseo y necesidad?

Hablando según patrones fisiológicos, digamos que el apetito en el organismo está regulado por una región muy pequeña de nuestro cerebro, llamada el hipotálamo. Cuando disminuye el porciento de glicemia en nuestro cuerpo, el hipotálamo envía una señal a la corteza cerebral y es entonces cuando tenemos la sensación de hambre.

El hecho de ingerir alimentos o masticar, hace que se envíe una señal al hipotálamo, éste a su vez a la corteza cerebral y entonces nos da la sensación de saciedad o llenura. Es esta la razón por la cual muchas veces cuando se siente hambre, al masticar un chicle o goma de mascar, al poco tiempo esta sensación disminuye. Muchos médicos llaman a este hecho, como el engaño del hipotálamo, pues él recibe y envía una información que es falsa.

Sin embargo, satisfacer el apetito posee también un componente psicológico, ya que la mayor parte de las personas, realizan la ingesta de alimentos según un patrón regido por señales temporales, como son el horario de las comidas. Este condicionamiento lleva a que se produzca una sensación de hambre al aproximarse el horario habitual de ingerir los alimentos, aún cuando el organismo no necesite de complementos energéticos ni de aminoácidos.

Para esto es importante que usted eduque su mente, de forma que usted no se alimente siempre que sienta la necesidad, si no cuando verdaderamente lo necesite. Esto llevará a que usted pueda disfrutar de una vida sana y saludable.

Es fundamental una dieta equilibrada

Si usted desea educar a su organismo, con el fin de sólo ingerir los alimentos necesarios, es importante entonces que parta de la idea de que deberá llevar una dieta sana y equilibrada. La ingesta de frutas, verduras y hortalizas, serán un buen acompañante en estos casos, ya que a través de ellos usted puede suministrarle a su organismo, los nutrientes necesarios para un buen desempeño funcional.

Un truco, cuando usted sienta la necesidad de hambre fuera de las comidas (desayuno, almuerzo y cena), no ingiera alimentos pesados o con grasa. En cambio, ingiera alguna fruta, ya sea en forma natural o en zumo. Esto ayudará a que usted sacie esta necesidad, pero no contribuirá a aportar a su organismo alimentos que se conviertan en tejido adiposo y que a la larga, le traiga más perjuicio que bienestar.

Como ha visto, todo radica en una buena educación de su organismo. En sus manos está la posibilidad de vivir una vida saludable, sin grandes dificultades. No pierda tiempo, mañana puede ser muy tarde. Disfrute su vida desde hoy

 

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