Litiasis renal


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¿Qué es?

La litiasis renal (también denominada nefrolitiasis o urolitiasis) es una afección del aparato urinario. Consiste en la aparición de elementos sólidos en la orina, mejor conocidos como cálculos renales.

La litiasis puede presentarse en dos variantes, la primera es cuando los cálculos renales se presentan en los riñones, entonces recibe el nombre de nefrolitiasis. Cuando los cálculos se ubican en otros puntos del aparato urinario, ya sea en el meato urinal o en las papilas renales se denomina uroliatisis.

La litiasis es una enfermedad conocida, las estimaciones dicen que llega a afectar a un 12% de la población mundial. Especialmente en el sexo masculino y con una alta tasa de reincidencia. Afecta mayormente a hombres en edad laboral entre los 30 y 50 años de edad. La litiasis es la tercera enfermedad urinaria que más personas afecta, estando en los primeros puestos las infecciones y la dolencia prostática.

Tenemos noticias de la aparición de la litiasis desde tiempos milenarios pues han llegado a encontrarse cálculos en momias y cadáveres antiguos. Además su estudio ya se conocía en tratados médicos milenarios.

La orina es un líquido inestable que contiene en su composición cientos de sustancias orgánicas, inorgánicas y celulares. La física química que mantiene esta fórmula en equilibrio es conocida sólo de manera parcial.

Los cálculos renales están en su mayoría compuestos por oxalato cálcico, aunque otras sustancias pueden intervenir en su formación.

Se cree que los cálculos se forman debido a factores genéticos o a infecciones que en sus diferentes etapas pueden generar cristales inorgánicos que pueden convertirse en cálculos.

Este proceso puede producirse probablemente debido a circunstancias como:

  • El PH urinario se modifica.
  • Hay un aumento de solutos.
  • Los inhibidores de la cristalización disminuyen o no hacen bien su trabajo.

 

Causas

Actualmente no se han definido unas causas específicas para la aparición de la litiasis, así como tampoco otro tipo de enfermedades subyacentes que ayuden a su desarrollo.

No obstante, se han identificado algunas causas de predisposición a la enfermedad entre las que se destacan:

  • El factor genético. Se estima que los antecedentes genéticos pueden aumentar hasta por tres el riesgo de padecer litiasis. Otras enfermedades congénitas como la hiperoxaluria primaria, la cistinuria, la fibrosis quística o el síndrome de Lesch-Nyhan son factores de riesgo.
  • La hipercalcemia.
  • El sobrepeso. Una masa corporal excesiva y su concentración en el área abdominal aumenta las posibilidades de sufrir litiasis especialmente en las mujeres.
  • La diabetes mellitus, siendo la resistencia a la insulina un factor que puede empeorar la situación debido a la mala absorción intestinal.
  • Las infecciones repetitivas del aparato urinario. Las infecciones frecuentes pueden instalar gérmenes perpetuos que son un cultivo propicio para la litiasis y la producción de cálculos.
  • La gota. Un factor que dobla las posibilidades de padecer litiasis.
  • Hipertiroidismo.
  • Enfermedades renales, ya sean producidas por anomalías físicas como malformaciones o mal funcionamiento de los riñones, la obstrucción de la vía pieloureteral, el haber padecido una cirugía renal previa, o la estenosis uretral.
  • Enfermedades intestinales. Inflamación de los intestinos, infecciones intestinales, abuso en el uso de laxantes o diarrea crónica.

Otros factores de riesgo son:

  • La baja hidratación. La ingesta pobre de agua hace que la diuresis disminuya a menos de un litro diario. La baja producción de orina hace que los riñones se supersaturen con sales que pueden crear cálculos. Este riesgo es mayor en personas con profesiones que obligan a una presencia constante en el puesto de trabajo como taxistas, profesores, operadores.
  • Una dieta baja en calcio. El calcio actúa en los intestinos combinándose con el oxalato e impidiendo que este sea absorbido, lo que favorece que el oxalato sea excretado por la vía urinaria. Complementos de calcio pueden considerarse riesgosos para la salud urinaria.
  • Dietas ricas en proteínas animales. La ingesta excesiva de carnes puede aumentar el riesgo.
  • El clima cálido puede influir en la generación de cálculos renales. Se ha comprobado que individuos que habitan en climas o ambientes calurosos aumentan sus posibilidades de sufrir litiasis.
  • Una dieta muy salada y de productos procesados contribuyen a desarrollar hipercalciuria un factor de base para litiasis.
  • Algunos fármacos como los antiácidos, los corticoides, los diuréticos, las teofilinas, la aspirina, o los utilizados en los procesos de quimioterapia pueden aumentar el riesgo.

 

Síntomas

piedra en el riñónLa litiasis puede presentarse de manera asintomática y desarrollarse por un periodo de tres a cinco años. Tras su evolución los problemas de desplazan directamente a la uretra empezando a causar una obstrucción y generando dolor en el paciente.

La litiasis es una enfermedad de carácter crónico, que oscila entre periodos asintomáticos y periodos muy dolorosos.

La gravedad de la enfermedad es muy variable y dependerá de otras condiciones del paciente. Una litiasis puede permanecer asintomática o puede llegar a poner en riesgo la vida del paciente.

El síntoma más frecuente es la molestia dolorosa, conocida como cólico nefrítico. Este puede acompañarse de dolor lumbar, molestias en la micción (irritación, infección ), insuficiencia renal y sepsis urinaria.

El cólico nefrítico es el síntoma que más a menudo lleva al paciente a la consulta de urgencias. Cerca de un 50% de los casos presenta cólicos frecuentes.

El cólico nefrítico es muy doloroso. Afecta os genitales externos, la fosa ilíaca y el surco inguinal. Se trata de una dolencia intensa que puede ser fluctuante.

Por lo general los cólicos nefríticos vienen acompañados por otras molestias como la distensión abdominal, las náuseas y el vómito, la sudoración y otros síntomas gastrointestinales.

Los cólicos no suelen calmarse en ninguna posición por lo que el paciente vive una fuerte incomodidad. Los episodios se presentan con mayor frecuencia en las horas de la mañana, pues es el momento en que hay un mayor volumen de orina en el cuerpo, o también en la noche. Los cólicos se presentan de manera repentina y pueden durar entre 20 y 60 minutos.

Los cólicos nefríticos aparecen una vez que un cálculo obstruye la vía urinaria superior, impidiendo su paso desde el riñón hasta la vejiga y con ello su salida al exterior.

El cálculo no siempre suele estar ubicado en el mismo lugar. Se puede saber dónde está ubicado el cálculo observando en qué zona está localizada el dolor producido por el cólico.

De este modo, cuando el cálculo es renal el dolor se ubica claramente en la fosa lumbar, cuando el cálculo se localiza en la zona superior del uréter, el dolor puede orientarse hacia los testículos. Cuando el cálculo está situado en una zona media, el dolor puede ser similar al producido por una apendicitis, es decir localizado a un costado.

El cólico nefrítico no incluye fiebre, si esta apareciera puede ser una indicador de una pielonefritis aguda o de una infección urinaria que añada más riesgos a la situación.

En un primer nivel, la litiasis puede manifestarse en forma de infección urinaria. Es el caso de infecciones recurrentes, como la bacteriuria. La bacteriuria puede ser un indicador de la presencia de orina con un PH alcalino excesivo, aunque no hayan todavía síntomas de dolor o cólicos renales.

Complicaciones

La complicación más grave que puede traer consigo la litiasis es la pérdida de la función renal. Aunque no es muy frecuente esto puede suceder en los casos de litiasis recurrente.

La perdida de la función renal puede producirse tanto por la obstrucción como por infecciones asociadas.

En el caso de que la enfermedad se torne crónica las unidades renales pueden verse afectadas de manera irrefrenable. Esta es una situación que puede llegar a presentarse en pacientes que sufren la enfermedad desde su juventud y viven con ella en el transcurso de su vida.

 

Diagnóstico

analisis de orinaEl diagnóstico de la litiasis puede realizarse por varias vías. En un primer nivel, un paciente que presenta cólicos nefríticos con un dolor claramente localizado puede ayudar a establecer la ubicación del cálculo pero esta no es una práctica diagnóstica.

Tras presentarse los síntomas descritos anteriormente, el diagnóstico se realiza mediante algunas pruebas de imagen así como mediante un examen de orina o de sangre.

Diagnóstico con análisis de orina: se estudia la presencia de hematuria o hematuria microscópica.

Diagnóstico con análisis de sangre: se busca la presencia moderada de leucocitosis, el incremento de la VHS o de la concentración de proteína C-reactiva.

Diagnóstico con pruebas de imagen: Se busca identificar la presencia de los cálculos y su ubicación así como el estado de las vías urinarias. Por lo general se realiza mediante una radiografía simple de abdomen. Además puede practicarse una ecografía (ecografía del sistema urinario), suficiente para realizar el diagnóstico en la mayoría de pacientes que presentan cólicos nefríticos y el más recomendado para mujeres embarazadas.

Puede realizarse también mediante un escáner helicoidal, especialmente en los casos en los que todavía hay dudas en el diagnóstico.

La urografía es el recurso final si aún no hay un diagnóstico cerrado, es obligatoria en el caso de intervención urológica.

 

Tratamientos

pastillas antiinflamatoriasEl tratamiento de la litiasis puede ser inmediato, puede tardarse horas, días o incluso meses. El objetivo del tratamiento es expulsar o debilitar los cálculos que producen la obstrucción de las vías urinarias en el cuerpo del paciente.

El tratamiento más usado es el tratamiento analgésico que puede llevarse a cabo de distintas maneras:

Antiinflamatorios: El tratamiento más frecuente se realiza mediante antiinflamatorios no asteroideos. Este tipo de medicamentos tienen un efecto directo sobre el dolor, interviniendo sobre el sistema fisiopatológico para que las prostaglandinas reduzcan sus efectos, disminuyen el edema local y reducen la inflamación del músculo liso uretral.

Los antiinflamatorios de este tipo pueden actuar también como prevención de nuevos cólicos y urgencias.

El antiinflamatorio de uso más extendido es el diclofenalco.

Pueden aplicarse por vía intramuscular pero solo en el caso de dolor muy agudo. En el caso de pacientes que vómito frecuentes puede utilizarse la vía rectal.

Opiáceos y Dipironas: Cuando los antiinflamatorios están contraindicados se recurre a los opiáceos. Sus resultados no suelen ser tan efectivos como los del diclofenalco.

Alfabloqueadores: actúan para ayudar al cuerpo a expulsar los cálculos de manera natural. Su efecto se dirige a los receptores alfa-1 del uréter, de allí su nombre. Inhibe la inflamación, las contracciones y la frecuencia de las ondas peristálticas.

Los alfabloqueadores ayudan a la expulsión de los cálculos, logrando conseguir hacerlo en un periodo de tres días. Además resulta altamente efectivo para la disminución del dolor.

Tratamiento de expulsión directa

Litotricia extracorpórea por ondas de choque ( LEOC ): Este tratamiento consiste en fragmentar los cálculos renales a través de la aplicación externa de energía. Un generador trasmite ondas de choque dirigidas a destruir los cálculos para facilitar su expulsión.
Aunque es un tratamiento efectivo y rápido (puede hacerse de manera ambulatoria mediante anestesia) puede tener algunas contraindicaciones y complicaciones. La más preocupante es que la enfermedad presenta una reincidencia de entre 4 y 50% de los casos.

No puede realizarse en el caso de mujeres embarazadas.

 

Recomendaciones

Destacamos las siguientes recomendaciones:

Hidratación: cuando el paciente ya está en la fase de sufrir cólicos nefríticos la recomendación es no hidratarse demasiado, pues una sobre hidratación solo haría que los síntomas empeoraran, llegando incluso a producir la rotura de las cías urinarias. La hidratación no es un factor determinante para mejorar la expulsión de los cálculos como podría creerse. Por el contrario, se considera que la poca ingesta de líquidos puede ayudar a mejorar los estados de mareos, con vómitos y náuseas.

Calor local: Se recomienda aplicar un poco de calor en la zona donde se ubican los cólicos nefríticos como una forma de disminuir el dolor y detener la náuseas.

 

Prevención

En cuanto a las medidas preventivas se recomienda:

  • Mantener el cuerpo hidratado con regularidad. Se estima que una buena hidratación reduce el riesgo de aparición y recurrencia de litiasis hasta en un 61%.
  • Se recomienda disminuir o evitar el consumo de refrescos debido a sus altos contenidos de ácido fosfórico.
  • Se recomienda mantener una dieta con las cantidades de calcio necesarias.
  • Se recomienda disminuir la ingesta de proteínas animales para reducir el riesgo y la recurrencia de litiasis.
 

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