Caries del biberón 1


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caries del biberón

El deterioro dental producido y originado por el biberón también es conocido por caries del biberón, caries del biberón en boca, síndrome de biberón con leche, síndrome de alimentación con biberón y caries rampantes.

Para poder comprender cómo afecta a los dientes la alimentación con biberón, haremos un breve recordatorio acerca de los beneficios de la lactancia materna, tanto en lo afectivo como en lo nutricional y para la maduración de su bebé.

Una de las experiencias más gratas en la vida de una mujer es la de amamantar a su hijo; su leche constituye el alimento ideal para su bebé durante los primeros cuatro o seis meses de vida. La leche materna es una importante fuente nutritiva en cantidad, calidad e inmunológica, ya que contiene lactoalbúmina, lactoglobulina, aminoácidos esenciales, grasas —cuya absorción es superior a la de la leche de vaca—, hidratos de carbono y vitaminas A, C y D; asimismo tiene tiamina, niacina, biotina, ácido pantoténico, minerales, lactoferrina, elementos celulares y antigénicos de defensas —como la inmunoglobulina A con capacidad antibacteriana—, propiedades antivirales, enzimas útiles para la digestión, hormonas que favorecen el crecimiento y sustancias para el desarrollo del intestino.

A las 16 semanas de gestación, el feto esboza espontáneamente el movimiento de mamar y a las 27 semanas algunos bebés se chupan el dedo. De ahí que cuando nace el bebé, su boca ya está adaptada para la función primordial del amamantamiento. Durante el periodo de lactancia se desarrollan y maduran tres reflejos que hacen posible el amamantamiento: reflejo de búsqueda, de succión y de deglución.

Es importante conocer estos pasos del amamantamiento porque es un estímulo que favorece al maxilar inferior para avanzar de una posición distal a una posición lineal con el maxilar superior; de esta manera se evita el retraso mandibular y se obtiene una mejor relación entre el maxilar y la mandíbula.

En el amamantamiento también participan los músculos faciales y masticadores, disminuyendo hasta en un 50 por ciento trastornos como mala oclusión, rotaciones dentarias, mordida abierta, entre otros, que afectan la estética y la función dentofacial del niño.

Con el biberón, el niño no cierra los labios con tanta fuerza y éstos adoptan la forma de “O”; por tanto, no se produce el vacío bucal; se dificulta la acción de la lengua, la cual se mueve hacia delante contra la encía para regular el flujo excesivo de leche y se mantiene plana; hay menor estimulación de los músculos bucales, lo que acarrea que se vuelvan perezosos, y no se estimula el crecimiento armonioso de los huesos y cartílagos, quedando el maxilar inferior en posición distal.

Un niño que aprende a chupar de un biberón puede desarrollar lo que se conoce como confusión de pezones, al pretender agarrar la areola y el pezón como si se tratara de un chupón de hule; esto con frecuencia trae problemas de amamantamiento y fracaso en la lactancia.

Origen de los dientes

Los dientes del bebé comienzan a formarse aproximadamente durante la sexta semana de gestación y cuando nace tiene ocultos bajo las encías 20 dientes. Sus primeros dientes brotan entre los cuatro y los siete meses de edad y le siguen saliendo hasta los dos años y medio, que es cuando se completa la dentición primaria conocida también como dientes de leche. Estos dientes serán sustituidos por dientes permanentes hasta los 10 o 12 años de edad.

El porqué de las caries

Las caries son un problema de salud mundial, tienen el “honor” de ser el padecimiento más frecuente entre la raza humana, sin importar su nivel social, económico, cultural o religioso, y afecta tanto a niños como a adultos.

Se han determinado diversos factores en cuanto al origen de las caries, principalmente por la interacción entre los dientes, la dieta y los gérmenes bacterianos, como son:

– Cuando ciertas características de la superficie del esmalte de los dientes hacen que se acumulen restos alimenticios y gérmenes bacterianos.
– Cuando se tiene una dieta rica en carbohidratos, predominantemente fermentables.
– Cuando los gérmenes bacterianos elaboran enzimas, utilizando como fuente de energía los azúcares de los alimentos para formar ácidos que atacan y disuelven el esmalte dental.
– Cuando los dientes del niño se exponen por tiempo prolongado a líquidos azucarados, como jugos de frutas, bebidas infantiles, refrescos, la leche, los dulces, excepto el agua.

El deterioro dental (caries) ocasionado por el uso del biberón es uno de los problemas más frecuentes en los niños de tres años, y su principal causa es que se acostumbra dar al bebé líquidos endulzados por tiempos prolongados, lo cual implica que todo el día trae el biberón, incluso al acostarlo para dormir, dejándoselo durante toda o gran parte de la noche.

Cuando el niño está despierto, la saliva fluye continuamente ayudando a limpiar el azúcar y los ácidos de la boca que ocasionan las caries; pero cuando está dormido, el fluido de la saliva disminuye considerable-mente favoreciendo la acción de los azúcares, las bacterias y los ácidos en el esmalte dental, debido al goteo lento del líquido azucarado en la boca del niño, lo que ocasiona la formación de las caries. Éstas comienzan como una desmineralización del esmalte en la superficie de Lodos los dientes, se ven manchas blancas que se van tornando amarillas, luego café oscuro y, por último, negras, cuando las caries pasan de la superficie del esmalte hacia el interior del diente y se conocen como caries rampantes. Debido a que los niños no presentan dolor o incomodidad, pasan inadvertidas.

Las caries por biberón se manifiestan principalmente con afección de los dientes incisivos centrales superiores; en la mayoría de los casos los incisivos inferiores permanecen intactos debido a que la lengua protege a estos dientes durante la succión del biberón.

Recomendaciones

Para prevenir el deterioro dental por biberón, es importante atender ciertas medidas:

– Recuerde que la alimentación a través del seno materno contribuye notablemente en el crecimiento y desarrollo del aparato masticador.
– Revise periódicamente la boca de sus hijos.
– Nunca permita que su hijo duerma con un biberón que contenga algún líquido, a menos que sea agua.
– Inicie la sustitución del biberón por un vaso entrenador para la ingesta de líquidos, a partir de los seis meses.
– Después de la erupción del primer diente de su hijo, evite el amamantamiento prolongado y frecuente; recuerde que mientras más tiempo esté en contacto el líquido azucarado con los dientes, existe mayor probabilidad de que tenga caries dental.
– Límpiele los dientes y ofrézcale agua inmediatamente después de que le administre algún medicamento, pues la mayoría de las medicinas para niños contienen azúcar.
– No le dé a su hijo líquidos azucarados, es mejor darle agua.
– Cuando broten los primeros dientes de su hijo, enséñele a lavárselos con un cepillo infantil de cerda suave con agua hervida y preferentemente sin pasta dental, ya que los niños tienden a comérsela.
– Supervise al niño en el cepillado, ayudándolo con cariño a adquirir buenos hábitos de higiene.
– Lleve periódicamente a su hijo al pediatra y al odontólogo.

 

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