Lactancia materna a demanda


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bebé amamantando
Muchas madres creen entender lo que significa dar el pecho a demanda, pero en ocasiones la demanda esconde algún tipo de limitación que provoca menos leche de lo que podríamos esperar.

Uno de los problemas más frecuentes entre las madres que escogen amamantar a sus hijos de forma natural es la frecuencia con la que los bebés piden el pecho, la gran cantidad de tiempo que les insume y que les ocasiona cierto malestar. Aunque hoy en día la mayoría de los profesionales informan sobre la importancia de ofrecer el pecho a demanda, aun existen limitaciones que pasan desapercibidas.

La ley de la oferta y la demanda

Básicamente la lactancia a demanda significa amamantar de forma suficiente al bebé cuando éste lo solicita. De esta forma se podría estimular el pecho de forma suficiente para producir la cantidad de leche adecuada para el bebé en cada etapa de su primera infancia.

Así es como los gemelos y los trillizos conseguirían duplicar y triplicar la producción de leche materna si ésta ofreciera el pecho de forma suficiente a sus hijos atendiendo a estas solicitudes. En cambio, a pesar de que las madres ofrecen el pecho basándose en estas peticiones, la lactancia no es como ellas esperaban, los bebés se muestran insatisfechos y muchas veces el crecimiento de los mismos es más lento de lo que se esperaba.

La lactancia a demanda presupone que la madre sabe identificar e interpretar las señales de solicitud que les marcan su bebé, pero a muchas se les pasa desapercibidas por simple desinformación y sólo cuando el bebé llora es cuando actúan, no siempre con resultados positivos.

Señales de preaviso: mamá quiero mamar

Algunos profesionales aun no informan correctamente cuando hablan de lactancia materna a demanda. Indican que es el bebé el que marca el ritmo, el mejor reloj, pero siempre hay indicaciones que limitan el tiempo que los bebés están al pecho. Por ejemplo, lactancia materna a demanda, pero intentar que alargue las tomas por la noche, o no darle antes de 3 horas.

Antes de que un bebé llore desconsoladamente solicitando que le den el pecho hace muchas cosas más.

  • Por ejemplo, cuando el bebé se está despertando, su succión es mucho más instintiva que despierto, y se le puede dar el pecho de forma muy satisfactoria.
  • Cuando el bebé se despierta por completo y no ha sido amamantado, tiene un tiempo de alerta en el que de forma tranquila espera que su madre le amamante.
  • Podemos ver que se empieza a meter la mano en la boca, que nos busca, y poco a poco sino se ha satisfecho su necesidad empieza a mostrarse mucho más inquieto, se mueve de forma mas generalizada y puede emitir llantos breves.
  • Si antes de que estalle en pleno llanto no se ha cubierto su necesidad de comer, el bebé romperá a llorar y será más difícil que el acto en sí de amamantar sea algo agradable para la madre y el bebé y además éste no lo haga bien.

El bebé se suelte espontáneamente del pecho

En ocasiones no solo la información relativa a la frecuencia de las tomas y el momento de ofrecer el pecho es inadecuada o insuficiente, sino que también la duración de la misma toma es insuficiente porque se impone un fin precipitado y la imposibilidad de que el bebé haga una comida placentera y satisfactoria.

Cuando el bebé esta mamando no solo está cubriendo sus necesidades nutricionales, sino además mama para recibir confort o alivio a alguna necesidad. A esto se le llama succión no nutritiva, que habitualmente está muy cubierta por sustitutos como los chupetes. Algunas veces no se le da la importancia suficiente a la succión de este tipo ya que, supuestamente, la mayor parte de la leche la ha tomado en los primeros minutos, pero el final de la toma es rica en grasa y de alto poder saciante.

No todos los bebes tienen el mismo ritmo, ni hay una duración estándar de la toma. No hay que forzar la situación para que el bebé mame 10 minutos de cada pecho, sino que el bebé es suficiente inteligente para poder dar por finalizada la toma, con tranquilidad, del primer pecho, y después, si le apetece tomar del segundo. Cuando esto sucede, el bebé simplemente se suelta del pecho y se queda dormido o despierto y tranquilo.

Si tienes dudas, consulta un grupo de lactancia

Si a pesar de todo sigues con dudas y no confías que tu hijo sea capaz de regular por si mismo la producción, y decidir cuando quiere tomar y cuando no, puedes pasarte por un grupo de lactancia.

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