Ictus o accidente cerebrovascular


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ictus isquémico y hemorrágico
Los avances tecnológicos en los diversos campos han llevado que la esperanza de vida de las personas aumente de forma permanente.

Actualmente las personas tienen una mayor expectativa de vida, especialmente en los países desarrollados, lo que ha llevado a que aumenten diversas patologías vinculadas con el envejecimiento.

Dentro del gran abanico de enfermedades vinculadas al paso de los años se destacan las cardiovasculares, ocupando uno de los primeros lugares en las personas mayores de 50 años.

Existen gran cantidad de patologías cardíacas, entre las que se destacan principalmente el infarto de corazón y el ictus. Ambas en su conjunto comprenden la mayoría de las enfermedades cardiovasculares de las personas adultas y ancianas.

En las últimas décadas la frecuencia de ictus se ha incrementado notablemente, por el avance de las enfermedades crónicas y la disminución de las patologías transmisibles.

Ictus o también denominado accidente cerebrovascular, derrame cerebral o infarto cerebral, se caracteriza porque el flujo de sangre se detiene para una parte del cerebro, produciendo alteraciones en su anatomía y funcionamiento. La oclusión del flujo de sangre no permite que lleve nutrientes, especialmente glucosa ni el oxígeno esencial para el funcionamiento de las neuronas.

Las neuronas son las células principales y esenciales que componen al cerebro, permitiendo todas las funciones de relacionamiento, comprensión del entorno y comunicación que nos caracterizan como seres humanos.

Las neuronas requieren un aporte constante de oxígeno que es trasportado por la sangre, además de azúcar e infinidad de sustancias nutritivas, con un aporte bajo o detenido de los mismos las neuronas sufren hasta que se produce la muerte de ellas.

 

Tipos de Ictus

Existen dos tipos principales de ictus, uno denomina isquémico y otro hemorrágico.

ICTUS ISQUÉMICO
ictus o accidente cerebrovascular isquemico

La sangre que va hacia todas las células de nuestro cuerpo circula dentro de los vasos sanguíneos. En caso de que se obstruya un vaso sanguíneo dentro del cerebro se producirá un ictus isquémico, es decir, una parte del cerebro deja de recibir sangre.

El ictus isquémico se puede producir por una oclusión de una arteria porque a lo largo de años se ha depositado una capa de colesterol y grasa, que en un momento es tapada por un coágulo que se forma en dicho lugar.

Cuanto mayor es el nivel de grasas y colesterol de una persona mayor depósito del mismo se producirá en las arterias de todo el cuerpo, aumentando el riesgo de sufrir un ictus isquémico en algún momento de su vida. Este mecanismo es el mismo que se produce en el infarto de corazón en que se tapa una arteria que irriga a este fundamental órgano.

En el caso de las personas que tienen arritmias cardíacas, se pueden producir coágulos dentro del corazón, que los mismos circulen por la sangre y lleguen a las arterias del cerebro tapando alguna de ellas. Otro tipo de accidente vascular encefálico se caracteriza por la rotura de un vaso sanguíneo, produciendo la salida de sangre del mismo, no llegando al sector que se requiere por las neuronas.

ICTUS HEMORRÁGICO
ictus o accidente cerebrovascular hemorrágico

El segundo tipo de ictus se denomina hemorrágico, siendo de diferente complejidad y evolución futura. Los ictus hemorrágicos, son menos frecuentes, ocurren en personas que padecen alguna alteración previa de sus vasos sanguíneos del cerebros, que generalmente ha pasado completamente asintomáticas y desapercibida. Las malformaciones más frecuentes para que se produzca un accidente cerebro vascular hemorrágico son los aneurismas cerebrales.

 

Factores de riesgo de padecer un Ictus

El riesgo de sufrir un ictus depende de múltiples factores entre que los que se destacan antecedentes familiares, factores de riesgo cardiovascular, edad y conductas de riesgo. Algunas enfermedades como la diabetes mellitus y arritmias en el corazón predisponen a sufrir un ictus.

A mayor edad, más se incrementa el riesgo, siendo uno de los factores no modificables por parte de la persona. Dentro de los factores de riesgo de ictus en los que se puede actuar se destacan el sobrepeso y la obesidad, dieta con alto contenido de sal y grasa, sedentarismo, tabaquismo y el consumo de drogas.

A mayor cantidad de factores de riesgo cardiovasculares aumenta la probabilidad de que la persona padezca un ictus a lo largo de su vida, dejándola con un nivel de discapacidad variable.

 

Síntomas

Los síntomas del ictus se caracterizan por aparecer de forma brusca, pero los mismos dependerán de que sector del cerebro se produjo la oclusión del aporte de oxígeno y nutrientes.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran: desviación de rasgos de la cara, dificultad para hablar o para comprender lo que le hablan otras personas, imposibilidad de mover una parte del cuerpo, dolor de cabeza moderado a intenso, imposibilidad de tragar alimentos, dificultad para tomar objetos, dificultad para caminar y mantenerse de pie, dificultad en la visión son aquellos que más se destacan.

Los síntomas de ictus deben ser valorados en su conjunto, no teniendo valor de forma aislados, ya que pueden depender a otras causas.

 

Diagnóstico

tomografía computada de cráneo

Un profesional médico es esencial para lograr un diagnóstico de forma precoz y correcta para un adecuado tratamiento.

El profesional de la salud a través de un completo examen físico podrá realizar un diagnóstico presuntivo de ictus, que se confirmará con estudios, siendo esencial una tomografía computada de cráneo.

La realización de estudios de imagen, permiten visualizar si apareció alguna alteración a nivel encefálico. En los ictus hemorrágicos se visualiza una colección de sangre desde el momento en que se produce el evento, permitiendo confirmar el diagnóstico.

En el caso de un ictus isquémico, en las primeras 24 a 48 horas puede no aparecer ninguna imagen sugestiva del evento, porque la misma no se ha configurado.

Además pueden realizarse otros estudios de imagen como angiografía, para visualizar el estado de los vasos sanguíneos del cerebro e incluso una resonancia nuclear magnética.

La valoración de un paciente con ictus también incluye estudios de sangre para estudiar factores de riesgo cardiovascular así como del corazón como ecocardiogramas.

Es esencial lograr un diagnóstico precoz de ictus para solicitar ayuda médico, porque constituye una emergencia médica. En algunos casos el grado del ictus puede ser importante llevando a una situación del paciente en que pierda la conciencia.

Frente a la aparición de los signos y síntomas del ictus se deberá solicitar ayuda médica inmediata. No se debe administrar ningún medicamento ni líquidos por el riesgo de tener una alteración en la deglución.

 

Tratamiento y prevención

Cuanto antes se logre la detección del problema así como el diagnóstico se podrá administrar tratamientos para disminuir las complicaciones, secuelas e incluso aminorar el riesgo de muerte de la persona.

En el caso de los ictus isquémicos, en que existe un coágulo que ocluye un vaso sanguíneo en el cerebro se puede administrar un medicamento para que lo disuelva, siempre que no pase más de una pocas horas desde el evento. Cuanto más tiempo pasa desde el inicio del accidente cerebro vascular hasta el diagnóstico menos son las probabilidades de eliminar el coágulo del vaso ocluido.

En los ictus hemorrágicos no se puede utilizar un medicamento anticoagulante, no existiendo un tratamiento específico del mismo. Se deben controlar todas las manifestaciones que pueden llegar a aparecer como convulsiones, vómitos e incluso presión muy alta.

Luego del tratamiento inicial, el paciente deberá recibir diversos tratamientos que consisten en fisioterapia, para la recuperación de la movilidad de aquellos sectores de su cuerpo que queden con algún nivel de alteración, que van desde la incapacidad de mover correctamente un brazo una pierna hasta dificultad para hablar.

La rehabilitación es un proceso largo, variable en cada persona, siendo difícil, determinar el grado de recuperación que se podrá lograr. La mejoría luego de un ictus se puede lograr en meses e incluso luego de ocurrido el evento patológico.

Por otra parte, se deberán controlar todos los factores de riesgo cardio vasculares posible como forma de potenciar el nivel de recuperación así como evitar nuevos accidentes vasculares encefálicos.

Con una alimentación equilibrada, actividad física aeróbico y el abandono del tabaquismo se sientan las bases para una mejor recuperación y disminución del riesgo futuro.

Un control médico frecuente y precoz, un estilo de vida saludable y un conocimiento de las consecuencias son pilares esenciales para lograr una prevención de ictus en toda la población, disminuyendo las secuelas e incluso las muertes.

 

Vídeos

Sobre el ictus – accidentes vasculares cerebrales

Sobre el Accidente cerebrovascular isquémico

Sobre el Accidente cerebrovascular hemorrágico

 

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