Cáncer de tiroides


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cáncer de tiroides
La tiroides es una glándula que se localiza en el cuello, que forma parte del sistema endocrino del cuerpo. Controlan el ritmo de muchas de las actividades del cuerpo para su funcionamiento correcto. La glándula tiroides se encuentra delante de la tráquea, es de pequeño tamaño y tiene forma de mariposa. Independientemente de su tamaño tienen importantes e indispensables funciones fisiológicas.

sistema de la tiroide

Dentro de las funciones principales de la glándula tiroides se encuentra producir hormonas: tiroxina conocida habitualmente como T4 y trioiodotironina (T3), dichas hormonas requiere iodo para su producción. A partir de una adecuada alimentación, el cuerpo obtiene el iodo esencial para el funcionamiento de la glándula tiroides y el resto del cuerpo. Las hormonas tiroideas actúan en múltiples órganos y tejidos, interviniendo en el metabolismo energético de los glúcidos y lípidos.

El cáncer de tiroides es aquel que se produce en dicha glándula. Se puede definir cáncer como la aparición de un tejido que crece en un sector del cuerpo de forma rápida y sin control.

Hay que tener en cuenta que a nivel de la glándula tiroides es frecuente la aparición de nódulos que sobresalen de la misma, incluso se pueden llegar a palpar por un profesional médico. Dichos nódulos se producen por un aumento del tejido tiroideo, siendo la mayoría de los mismos benignos. Solamente algunas de las tumoraciones que se pueden encontrar en la glándula tiroides tienen elementos de malignidad que requieren un tratamiento más agresivo.

El cáncer de tiroides es el más frecuente dentro de los que se encuentra en el sistema endocrino. Es más frecuente en mujeres y en general tienen buen pronóstico si el diagnóstico es precoz.

 

Causas del cáncer de tiroides

Como todo cáncer existen múltiples determinantes que aumentan el riesgo de padecerlo. En el cáncer de la glándula tiroides las radiaciones ionizantes en el cuello son uno de los principales factores de riesgo, especialmente en las edades jóvenes de la vida. El riesgo es mayor cuanto mayor la dosis de radiación a la que se expone la persona, generalmente como parte de un tratamiento. En algunos casos ocurre por exposición accidental a la radiación ionizante.

El iodo es un elemento esencial para la formación de las hormonas tiroides en la glándula, el consumo deficitario con el paso del tiempo aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer.

Como en el resto de los cánceres, los factores genéticos influyen en gran medida. Se ha descubierto que las alteraciones en algunos genes que heredamos de nuestros padres aumenta drásticamente la posibilidad de padecer algunos tipos de cáncer de tiroides. Hay que considerar que es una cuestión de aumento de riesgo y de probabilidad, no todos los descendientes de una persona que padece cáncer de tiroides lo tendrán. El aumento de las probabilidades es en relación con otras personas que no tienen antecedentes familiares de cáncer de tiroides.

 

Síntomas en el cáncer de tiroides

síntomas de las tiroidesLa sintomatología del cáncer de tiroides es muy variable, que va desde la aparición durante largo tiempo que no mejora con ningún tratamiento, cambios en la tonalidad de la voz que permanecen, dificultad para tragar la comida así como el aumento de tamaño del cuello. La aparición de un agrandamiento del cuello puede producirse a nivel de toda la glándula o en un sólo sector con la aparición de un nódulo.

 

Diagnóstico del cáncer de tiroides

localización de las tiroidesFrente a la aparición de alguno de los síntomas o signos mencionados se deberá concurrir al médico para valorar cada situación en particular.

El profesional de la salud realizará una historia clínica completa así como un examen clínico, siendo posible encontrar un bocio que se denomina al agrandamiento de la glándula tiroides o algunos nódulos. Como forma de calmar ansiedades del paciente hay que saber que la mayoría de los nódulos tiroideos son de características benignas, es decir, no constituyen cáncer de tiroides.

Dentro de las opciones para solicitar exámenes el médico se encuentra: ecografía tiroidea, dosificación de TSH y T4 o estudio nuclear de tiroides.

La ecografía de tiroides es un estudio no invasivo, que permite una descripción completa de la anatomía de la glándula, forma, tamaño y la presencia de tumoraciones anormales. Es un estudio que no incomoda a la persona, es accesible y de fácil realización.

Los estudios de sangre buscan medir los niveles de T4, la principal hormona tiroidea que produce la glándula tiroides, para saber si la misma funciona de manera adecuada. La medición de TSH permite saber si la glándula endocrina está estimulada o no para su funcionamiento. En algunas situaciones los nódulos aparecen por sobre estimulación por parte del cerebro, en otros casos por la situación inversa. La hormona TSH es la que produce estimulación de la glándula, si la misma funciona bien producirá T4, que estimulará para que se produzca menos hormona TSH. En condiciones normales este circuito funciona de manera correcta. Si la producción de T4 es baja, es un hipotiroidismo, se producirá un gran estímulo para la secreción de TSH.

El estudio nuclear de tiroides consiste en aportar iodo marcado al cuerpo, para averiguar en que sector predominante de la glándula se producen las hormonas tiroideas, en situaciones normales ocurre en toda la glándula. Este estudio permite saber, en el caso de la presencia de nódulos benignos y malignos de tiroides, si los mismos funcionan de más o menos en relación con el resto del tejido; de esta manera hay nódulos hiperfuncionantes (producen más hormonas tiroideas que el resto de la glándula) o hipofuncionantes (producen menos hormonas tiroideas).

Frente a la aparición de anormalidades en los estudios por imágenes y frente a la presencia de tumoraciones se podría realizar una biopsia tiroidea, que consiste en tomar una muestra de tejido de dicho sector de la glándula para su observación por un médico patólogo entrenado, para saber concretamente la presencia de un cáncer y el tipo del mismo.

 

Tipos de cánceres de tiroides

Existen varios tipos de cáncer de tiroides, entre los que se destacan: carcinoma papilar, siendo la mayoría, crecen muy lentamente, se pueden extirpar en su mayoría y evolucionan muy bien; carcinoma folicular, presente en los países que no se consume suficiente cantidad de iodo en la dieta, suele tener una peor evolución; el resto son menos frecuentes siendo generalmente más invasivos con la posibilidad de producción de metástasis a distancia.

 

Tratamiento y prevención en el cáncer de Tiroides

Los tratamientos consiste en la extirpación quirúrgica de toda la glándula en la mayoría de las situaciones luego de confirmada la enfermedad. También puede incluir la extracción de los ganglios linfáticos del cuello como forma de evitar posibles metástasis a otras regiones del cuerpo. En otras ocasiones, se puede tomar iodo radioactivo como forma de matar las células malignas de la glándula o se las debe exponer a radioterapia externa.

Cada paciente requiere una valoración completa de su enfermedad, su estadificación así como la valoración de las distintas opciones terapéuticas en conjunto del equipo médico con el paciente y su familia.

La cirugía de extracción de la tiroides determinará en la mayoría de los casos una curación completa. Pero hay que considerar que nuestro cuerpo requiere indispensablemente hormona tiroidea para funcionar, razón por la cual se deberá tomar diariamente en pastillas. La calidad de vida en general es muy buena, teniendo como único inconveniente la toma diaria de mediación a lo largo de toda la vida del individuo, como el resto de las enfermedades crónicas.

Adheridas a la glándula tiroides se encuentras las glándulas paratiroides, muy pequeñas, generalmente en número de 4, las mismas cumplen una función en el mantenimiento de los niveles de calcio de la sangre. Las mismas pueden presentar un cáncer pero son extremadamente muy pocos frecuentes. Las glándulas paratiroides hay que tenerlas en cuenta porque puede suceder que las mismas se extraigan al momento de la cirugía de la glándula tiroidea, produciendo algunas complicaciones luego del procedimiento.

No existe forma de prevención del cáncer de tiroides, se deberá consultar al médico frente a la aparición de algún síntoma o signos de alarma para un diagnóstico precoz de la enfermedad, como forma de asegurar un pronóstico más favorable.

 

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