Cáncer de esófago


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cáncer esófagoPese a que no es muy alta su incidencia, el cáncer de esófago es de los más graves cánceres ya que se suele diagnosticar en una fase muy avanzada, lo cual complica el tratamiento. Sin embargo, contamos con diferentes maneras de abordarlo.

El cáncer de esófago es el octavo tumor en frecuencia pero en mortalidad ocupa el sexto lugar. Se trata de un sanitario problema de primera índole, esto es porque a pesar de su baja incidencia tiene una alta tasa de mortalidad cercana al 90% de todos los pacientes diagnosticados.

Esto es debido a que más de la mitad de los pacientes son diagnosticados en fase avanzada o en metástasis. Cuando el daño es irreparable.

 

¿Cómo es el esófago?

El esófago es como un tubo recto relativamente que comunica la faringe con el estómago.

En los humanos el esófago mide aproximadamente 25 centímetros y su estructura muestra las capas que son típicas del tubo digestivo, las cuales son de adentro hacia afuera: mucosa, la submucosa, la capa muscular y la serosa o adventicia.

La mucosa se forma por un epitelio plano estratificado, que normalmente no contiene queratina como el caso de la epidermis, mientras que la submucosa es un tejido denso y conectivo con una gran cantidad de fibras elásticas las cuales permiten que dilate cuando pasa el producto alimenticio.

La luz en la parte interior del esófago está formada por pliegues numerosos longitudinales de la submucosa y de la mucosa. En la parte externa tenemos la capa adventicia, esta capa está formada por tejido laxo conjuntivo y se encarga de fijar el estómago con el resto del cuerpo.

Vídeo animado donde se recrea el cáncer de esófago
 

Tipos de cánceres de esófago e incidencia

En el 90% de los casos de cáncer de esófago son de histología escamosa que se localiza en el tercio medio y superior o adenocarcinomas que es en el tercio inferior. El 10% de los casos restantes son otros tipos como sarcomas, microcíticos o mixtos adenoescamosos, etc. .

Su incidencia por países y razas es bastante variable. Hasta la época de los años 60, el 90% de los tumores en el esófago eran escamosos y los adenocarcinomas eran muy poco frecuentes que incluso se llegó a dudar de su existencia.

Desde entonces la incidencia de los adenocarcinomas de esófago, que es la unión gastroesofágica con los cardias, ha ido en aumento en los países de occidente.

Mientras que la presencia de escamosos no ha variado o está en reducción por la disminución de las causas que lo causan, como el alcohol y el tabaco, los adenocarcinomas se han ido incrementando en el mundo occidental en proporción probablemente por el aumento de reflujo gastroesofágico que se asocia con la obesidad y posterior al desarrollo del conocido como esófago de Barret, que es la sustitución o cambio de las células que recubren normalmente la porción final del esófago por otras células con más resistencia a la acidez del estómago.

Los pacientes con recurrentes síntomas de reflujo tienen un alto riesgo de desarrollar adenocarcinoma de esófago desde siete y hasta cuarenta veces mayor si los síntomas además son severos y prolongados.

A diferencia del escamoso, el adenocarcinoma no se relaciona con el consumo del alcohol pero si se relaciona con el consumo del tabaco.

 

Otros factores de riesgo del cáncer de esófago

Existen ciertos factores socioeconómicos que pueden influir también en la aparición de un cáncer de esófago, esto es porque se ha visto un aumento en su incidencia en dietas bastante pobres de frutas y verduras en regiones económicamente debilitadas.

El hábito de ingerir bebidas muy calientes como café o té, en regiones como medio Oriente y China también se ha visto una relación de mayor incidencia en el cáncer de esófago, así como consumir comidas ricas en nitroso que son ciertos vegetales en vinagre y otros alimentos productores de hongos o algunos frutos secos que se preparan en algunas áreas endémicas.

Al abusar de la ingesta de carnes rojas, los niveles bajos de selenio, ácido fólico, cinc, en la dieta el trastorno de la motilidad esofágica conocido como acalasia esofágica que deriva en una dilatación de este. Las cicatrices cáusticas por ingesta de ácidos, de lejía, etc.

Antecedentes de gastrectomía o de gastritis atrófica, etc. Son otros factores de riesgo para que aparezca el cáncer de esófago.

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de esófago?

síntomas del cáncer esófagoLos tempranos síntomas del cáncer de esófago son muy sutiles y muy poco específicos, además de ser muy similares tanto en el tipo de adenocarcinoma con el del tipo escamoso.

La disfagia que es la dificultad para tragar los alimentos sólidos, suele ser el primer síntoma y es el más común. Suele acompañarse además de una drástica pérdida de peso.

Esto suele suceder cuando la estenosis o el estrechamiento de la luz del esófago son importantes y eso suele corresponder ya a un problema del cáncer avanzado. La pérdida de peso se relaciona al reducir la ingesta, la anorexia y los cambios de los hábitos alimenticios relacionados al tumor.

La sensación de dificultades para comer suele combatirse por el paciente al masticar más los alimentos y tragándolos con agua, pero esa disfagia poco a poco surge también al beber líquidos y en un nivel más se vuelve una odinofagia en la cual además de presentar dificultad también hay dolor al tragar.

Otros de los síntomas de cáncer de esófago son una sensación de inconformidad retro esternal en la parte del tórax que está por encima del diafragma, regurgitación de saliva o del alimento que se digirió, ardor, voz bitonal, ronquera, esto es cuando el nervio recurrente laríngeo se inflama y es un signo de mal pronóstico.

Un síntoma más de cáncer de esófago es la anemización por la pérdida constante de pequeñas cantidades de sangre, no obstante los pacientes no suelen referir expulsión de sangre por el ano o hematemesis que es sangre fresca por la boca, esto último se relaciona con la erosión del tumor directo en las paredes del esófago.

 

Diagnóstico del cáncer de esófago

Una esofagoscopia que consiste en una endoscopía digestiva alta y en la toma de biopsia es la fundamental prueba para el correcto diagnóstico del cáncer de esófago.

Otra de las pruebas como el tránsito esofágico pueden servir de orientación para el diagnóstico y sobre todo para descartar la existencia de fistulas o traqueoesofágicas.

El estudio se complementa con la realización de una broncoscopia para descartar alguna afección en el aparato respiratorio y se ha incorporado recientemente una técnica nueva, la ecoendoscopía que consiste en la exploración que permite visualizar directo del interior del esófago y visualizar ecográficamente el interior de su pared así como la estructura que lo rodea, esto mediante la introducción de un flexible tubo por la boca para comprobar de esta manera la afección locorregional y establecer la profundidad de la afectación y de la lesión de los ganglios linfáticos.

Estudio TAC de abdomen y tórax. Investigaciones numerosas han demostrado que el PET-TAC es muy útil en el diagnóstico del cáncer de esófago ya que detecta hasta en un 15% mejor las lesiones a distancia que no muestra el TAC, por lo que se usa cada vez de forma más habitual.

Vídeo donde el Dr Pablo Monert cuenta y muestra como se hace una endoscopia
 

Pronóstico del cáncer de esófago

Los factores que se asocian a un pronóstico peor del cáncer de esófago son la pérdida previa de peso, la longitud del tumor y la presencia de metástasis en los ganglios linfáticos de la región.

 

Tratamientos para el cáncer de esófago

En más del 80% de los casos de pacientes con cáncer de esófago son diagnosticados en avanzadas fases de la enfermedad, razón por la cual ya sabemos que tendrán una probabilidad de supervivencia muy baja, inferior a los 5 años.

Las armas de la medicina que existen para el tratamiento del cáncer de esófago son:

La Cirugía

Es un estándar del tratamiento para el cáncer de esófago aunque el pronóstico es de 5 años, la esofagectomía que es la extirpación del esófago resulta una cirugía bastante agresiva, con un riesgo elevado de complicarse y con la tasa de mortalidad del 5%.

Quimioterapia preoperatoria

Esta modalidad tiene una moderada actividad cuando la fase es avanzada. El objetivo es tratar la metástasis que se presentó en el diagnóstico y disminuir el tamaño del primario para un control mejorado local del cáncer de esófago.

Diversos estudios demuestran que en efecto, se consigue mejor control de la enfermedad, pues parece ser que los adenocarcinomas responden bien, pero eso no se traduce en mayor posibilidad de supervivencia después de la cirugía.

Tal vez te pueda interesar conocer sobre la quimioterapia.

Quimioterapia y radioterapia preoperatoria

La radioterapia se entiende como un tratamiento paliativo, para mejorar la dificultad al tragar o el dolor. Pero no aporta beneficio alguno respecto a la cirugía, aunque en combinación con distintos fármacos radiosensibilizandes que aumentan la potencia de las dosis y amplían el control local del cáncer, al mismo tiempo que se trata la enfermedad a distancia.

Distintos estudios han demostrado que este control sobre la enfermedad tiene un gran impacto en el nivel de supervivencia del paciente con cáncer de esófago disminuyendo la mortalidad de hasta un 13%.

Aquí puedes saber más sobre la radioterapia.

Tratamiento del cáncer de esófago en fases avanzadas

En los casos en los que el cáncer de esófago se detecta en una avanzada fase, la quimioterapia es de elección, ya que sus tasas de respuesta no van más allá de obtener un 35%, o un 57% con fármacos novedosos como irinotecán o taxanos y una supervivencia que no logra llegar a los 10 meses. Lo que se consigue es controlar los síntomas como la disfagia, esto es en un 90% de los pacientes.

Tratamiento de soporte

El fin de este tratamiento de soporte para llevar el cáncer de esófago es permitir que se puedan ingerir los alimentos y mejorar los síntomas. Se cuenta con la resección del tumor con láser en ciertos tamaños, localizaciones y formas y con la radioterapia.

Otra de las opciones es colocar una prótesis por la cual la endoscopia permitirá el paso de la comida, o en los pacientes que tienen una fístula traqueo esofágico para poder asegurar la integridad del tubo respiratorio y el digestivo.

Nuevos fármacos para el tratamiento cáncer del esófago

Hoy en día hay grandes avances en cuanto a la medicina para combatir el cáncer de esófago.

Se ha observado que al ingerir un Epidermal Grow Factor Receptor analizando los efectos hasta en un 70%. Es un receptor de la membrana de las células con tumor que al activarse a proteínas circulantes específicas o ligados con la unión, desencadena una serie de intracelulares mecanismos que al final del día llevan a replicar o a dividir la célula y a que crezca el tumor.

Se cuenta con fármacos de anticuerpos monoclonales o inhibidores como el Erlotinib, el Cetuximab y el Gefitinib, que son capaces de anular la interacción del ligando con el receptor, de forma que no se active la serie de mecanismos intracelulares ni una división en las células.

Estos fármacos nuevos para contribuir al tratamiento del cáncer de esófago, por si mismos, obtienen respuestas objetivas, respuestas parciales y completas en un 9% y una supervivencia de un aproximado de siete meses. Está estudiándose el activo en combinación con la radioterapia o con la clásica quimioterapia.

 

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