Amigdalitis (Anginas)


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amigdalitis o anginas - inflamación de las amígdalas
La amigdalitis o anginas es el padecimiento producido por la inflamación de las amígdalas.

Es un trastorno común de la garganta que origina la inflamación de las amígdalas. A continuación te explicamos los síntomas, como identificarla, que la causa, tratamientos y prevención de esta enfermedad.

Los trastornos que pueden afectar directo a la garganta son muy diversos, desde el molesto y simple dolor tras haber estado expuesto al frio, hasta una grave amigdalitis o faringitis.

En cuanto a la amigdalitis como el propio nombre lo dice, se caracteriza por inflamar las amígdalas que puede ser de ambas o de una sola.

A las amígdalas se les conoce medicamente como amígdalas palatinas, que son las masas de tejido carnosas, con forma oval y grandes, se encuentran en la pared lateral ubicadas a cada lado de la garganta. Estas son agrupaciones formadas de tejido que contienen células útiles que producen anticuerpos y que son necesarias en la lucha contra las infecciones.

En cuanto a la amigdalitis propia por sí misma, nos encontramos con una inflamación en varias o en una de las amígdalas linfáticas, aunque observando desde un punto de vista médico se usa este término para referirse únicamente a la inflamación de amígdalas palatinas.

 

¿Qué es la amigdalitis?

Se le conoce como amigdalitiso anginas a la enfermedad infecciosa que se adquiere por contagio. Principalmente hay dos vías de contagio. Una es por contacto directo, como el intercambio de saliva por objetos contaminados o por contacto íntimo. La otra forma es a través del aire, al toser o estornudar.

Una amigdalitis es cuando se inflaman las amígdalas. Se puede diferenciar entre un cuadro de amigdalitis crónica y una aguda.

En cuanto a la amigdalitis aguda es cuando la inflamación repentina de las amígdalas es causada por bacterias o virus. Lo más usual es que el agente causante de la enfermedad, tanto en adultos como en niños, sea viral. En menores de 3 años se presenta con mayor frecuencia la cuestión viral, de los 3 a los 15 años el origen de las bacterias son predominantes y en un adulto normal es que cuando las amígdalas se inflaman se produzca por una infección viral.

Una amigdalitis crónica es porque las amígdalas se infectan de manera permanente por bacterias. Generalmente no causa molestias o si las hay serán mínimas. La amigdalitis aguda se genera principalmente en jóvenes y niños.

 

Anatomía

Estas se encuentran ubicadas en el paso que hay entre la faringe y la cavidad bucal, entre el arco palatino posterior y el anterior. Las amígdalas al igual que otros tejidos y órganos del cuerpo humano, se responsabilizan de crear el sistema inmunitario durante los primeros años de vida. El cuerpo aprende a protegerse y a rechazar sustancias perjudiciales y ajenas al cuerpo como las bacterias y los virus.

Las amígdalas van creciendo entre el primer año y el tercero de vida. Cuando se comienza la pubertad, paulatinamente se empiezan a atrofiar. Partiendo de ese momento las amígdalas dejan de tener una decisiva función.

En cuanto al caso de una amigdalitis crónica, no se logra desempeñar la función inmunitaria en la edad preescolar. Por el contrario constituyen un foco de cultivo que es ideal para que proliferen infecciones crónicas y gérmenes. En estos casos se recomienda retirar las amígdalas, situación que generalmente no conlleva a ninguna otra molestia.

 

Síntomas de la amigdalitis

Generalmente los síntomas que presenta son los siguientes:

  • Dificultad para deglutir.
  • Fiebre, sensación de escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad de la garganta.
  • Dolor de oído.
  • Sensibilidad de la mandíbula.
  • Dolor de garganta que puede ser fuerte y dura más de 48 horas.

Aunque todo depende si la amigdalitis fue causada por bacterias o por virus los síntomas suelen ser variantes.

Síntomas de la amigdalitis originada por virus:

  • Empeoramiento progresivo.
  • Enrojecimiento de las amígdalas.
  • Pequeños ganglios en el cuello.
  • Dolor de garganta moderado.
  • Comienzo gradual.
  • Fiebre moderada, menor a 39ºC.

Aumento leve a moderado del tamaño de las anginas

Síntomas de la amigdalitis originada por bacterias:

  • Fiebre elevada, superior a 39ºC.
  • Amígdalas muy irritadas, pequeñas hemorragias, con aumento de tamaño y presencia en su superficie de focos de pus o placas blanquecinas.
  • Dolor de cabeza y/o abdominal.
  • Aumento del tamaño de los ganglios del cuello (habitualmente dolorosos a la palpación).
  • Comienzo brusco.
  • Náuseas y/o vómitos.

garganta con anginas

 

Causas de la amigdalitis

Las más usuales causas de las anginas son por la colonización de amígdala por un virus que generalmente afecta al sistema respiratorio. Además podemos encontrarnos con otros virus que son causantes del VIH, mononucleosis o herpes.

La amigdalitis puede ser producida también por la colonización de amígdalas por bacterias que normalmente tienden a originarse del sistema respiratorio, la piel o la orofaringe. El más frecuente es la amigdalitis estreptocócica.

 

Tratamiento para la amigdalitis

Todo el tratamiento depende principalmente de si se encuentran frente a una amigdalitis causada por bacterias o por virus.

Aun así como regla general, es recomendable ingerir alimentos templados triturados, para evitar dañar aún más la garganta, así como bebidas a temperatura ambiente o frías.

El tratamiento que se usa para curarla dependerá totalmente de la evolución de esta, de los síntomas y del origen de la inflamación de una o ambas amígdalas.

Amigdalitis aguda

En caso de que se trate de una amigdalitis aguda, en primer lugar el tratamiento consistirá en medicamentos antipiréticos y analgésicos que se pautarán por el médico.

Si se trata de amigdalitis únicamente se recomienda ingerir alimentos que no sean demasiado especiados y picantes, así como alimentos blandos. También es importante beber mucho líquido. Lo que más se recomienda es evitar beber gaseosas, y elegir infusiones, agua o zumos de fruta, porque contienen alto contenido en vitamina C.

El único inconveniente es que el ácido que contienen los jugos de cítricos puede irritar la garganta aún más y hacer que sienta una quemazón. El hielo o las bebidas frías pueden aliviar las molestias que se causan en la deglución de los alimentos pero teniendo un cuadro infeccioso puede resultar contraproducente tomar cosas frías o hielo.

También se recomienda dejar el tabaco debido a que la nicotina vuelve más graves los síntomas propios del padecimiento. La completa curación de una amigdalitis aguda suele durar entre una y cinco semanas.

Para diagnosticar una amigdalitis aguda, se hace un examen en la boca del paciente. Unas inflamadas y enrojecidas amígdalas así como capas purulentas en la superficie son claros indicios de amigdalitis aguda con pus.

Amigdalitis recurrente

En caso de amigdalitis recurrente o aguda el tratamiento a elegir normalmente son antibiótico y comúnmente la penicilina. Este tipo de medicamentos aceleran el proceso curativo pero no pueden evitar que se agraven las molestias y que se formen temporalmente acumulaciones de pus o abscesos.

Suelen presentarse en casos en los que el tratamiento ha comenzado demasiado tarde o cuando el antibiótico no es el indicado para eliminar ese tipo de bacteria. El diagnóstico temprano y la receta de antibióticos permiten que no sea frecuente la manifestación de complicaciones en los riñones o en el corazón. En caso de amigdalitis recurrentes o de complicaciones, resulta muy efectiva la extracción de las amígdalas quirúrgicamente.

Remedios caseros en caso de amigdalitis aguda

Cuando se ha presentado una amigdalitis es recomendable hacer gárgaras con manzanilla por sus grandes propiedades desinfectantes y antiinflamatorias. Estas soluciones son ideales para tratar con los síntomas asociados como la molestia en la garganta pero también ayuda al proceso curativo. También se recomienda aplicar compresas de agua fría sobre la frente o sobre todo el cuerpo para ayudar a disminuir la fiebre.

Los calmantes en pastillas para chupar, son un rápido alivio para las molestias que se presentan al deglutir la comida pero hay que tener especial cuidado con estos medicamentos porque suelen llevar efedrina o fenilefrina.

Estos vasoconstrictores son compuestos que pueden desatar problemas cardiovasculares, principalmente en adultos mayores que tienen más riesgo. Lo más recomendable antes de tomarlas es consultar a su médico.

Las compresas secas o calientes para el cuello, pueden ser de gran ayuda para el paciente. Tal vez no es muy notable la reducción de la enfermedad pero si alivian los síntomas que esta ocasiona.

Puedes saber más sobre sus remedios caseros en: remedios para las anginas o amigdalitis.

Amigdalitis crónica

Cuando se está tratando una amigdalitis crónica, el tratamiento que tiene más éxito es extraer de forma definitiva las amígdalas por medio de un proceso quirúrgico. De esta forma los pacientes afectados ya no tendrán que luchar de manera constante con recurrentes amigdalitis ni con distintas enfermedades asociadas.

Cuando se elimina el foco infeccioso puede ayudar también en gran medida a disminuir el riesgo por enfermedades secundarias causadas por estreptococos en algún otro órgano.

Además de lo mencionado, esta se puede manifestar por una o ambas amígdalas con la superficie perforada. Estas pueden haber disminuido o aumentado, al presionarlas puede salir una masa grumosa que es producto de las células descompuestas o pus.

Para reforzar este diagnóstico se pueden tomar muestras de la superficie de las amígdalas, así como realizar una prueba de anticuerpos contra los gérmenes correspondientes que están en la sangre.

En el siguiente vídeo se puede observar una cirugía sobre ellas:

Tratamiento de la amigdalitis por bacterias

Para este tratamiento se necesita del específico uso de antibióticos frente al germen causante de dicha infección. Además se usan analgésicos y antitérmicos que hacen que se reduzca el dolor y se mitigue la fiebre.

Tratamiento de la amigdalitis por virus

El tratamiento se enfoca principalmente en aliviar los síntomas, usando para esto analgésicos y antitérmicos que controlan tanto el dolor como las fiebres ocasionadas.

Los enjuagues con antisépticos usados varias veces al día son de gran ayuda para evitar que se infecten las amígdalas o la faringe a causa de bacterias.

 

Diagnóstico

Para su diagnóstico se necesita realizar un breve examen para que un médico diagnostique una inflamación en la garganta y amígdalas.

No es nada complicado y un solo examen suele ser suficiente para detectar esta problemática. Cuando es necesario se solicitan distintas pruebas para complementar.

Cuando el médico revisa y palpa el cuello al paciente, suele sentir dolor en la parte de los ganglios linfáticos que se encuentran inflamados, lo cual es otra señal de una amigdalitis. Además de que las cavidades de las amígdalas pueden enrojecerse y la boca estar sucia por causa de sarro.

Un diagnóstico se emite usualmente por medio de un sencillo diagnostico visual en gran parte de los casos, no se necesita realizar análisis de sangre u otras pruebas complementarias.

Únicamente casos muy específicos se hace la toma de muestras de la faringe para determinar el agente infeccioso responsable de la amigdalitis. Comúnmente se solicita solo si hay sospecha de amigdalitis crónica o cuando el médico considera oportuno determinar el origen de la amigdalitis aguda.

La prueba rápida es una que se realiza en las urgencias de los hospitales para determinar si la amigdalitis es bacteriana y causada por estreptococos.

 

Prevención

Sólo de forma indirecta es como se puede prevenir una amigdalitis.

Es de suma importancia mantener el sistema inmunitario fuerte haciendo regularmente deporte y teniendo una alimentación equilibrada y rica en vitaminas.

La ingesta de zumo de frutas, sobre todo de cítricos, aporta bastante al fortalecimiento del sistema inmunológico y por ende evita que se contraiga una amigdalitis.

También hay productos de origen natural como el jengibre, la miel, el nopal y la manzanilla que tienen grandes propiedades, ideales para el buen funcionamiento de las vías respiratorias, usualmente utilizados tanto para la prevención de este tipo de enfermedades como para medicina alternativa en el tratamiento de ellas. De esta manera se disminuirá bastante el riesgo de padecer de este problema.

Para prevenirla es importante evitar casi en su totalidad el contacto con personas que estén pasando por la enfermedad, así evitarás contagios.

También se recomienda no exponerse a cambios bruscos o extremos de temperatura.

Además de esto, es recomendable dejar sustancias que sean irritantes para las mucosas nasales o bucales como el polvo, el humo del tabaco o el alcohol, porque pueden ser bastante perjudiciales para las vías respiratorias y si ya está la enfermedad, complicarla más.

 

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