Agorafobia


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hombre con agorafobia


Cuando hablamos de agorafobia, estamos hablando de un miedo irracional  que sienten las personas a estar en lugares abiertos o encontrarse en situaciones de las cuáles no puedan librarse tan fácilmente.

En muchos de los casos, esto hace que las personas, al no poder escapar de esa situación comiencen a sufrir ataques de pánico o cualquier síntoma similar.

Entre los problemas principales, se suele sentir una sensación de ahogo, se pueden tener taquicardias constantes o incluso se puede llegar a vomitar del estrés.

Las personas que sufren de este miedo tratan de evitar a toda costa sentirse así, ya que lo que quieren es evitar ese tipo de lugares en los que su fobia se acrecienta.

Qué es la Agorafia explicada por el psicólogo Eladio Rosique

 

Cuándo suele ocurrir este tipo de ataques de fobia

Con mucha frecuencia, este tipo de miedo se da en los medios de transporte en los que hay muchas personas, así como en aviones o incluso en un coche pequeño.

La agorafobia comienza cuando la persona se aleja de casa, independientemente de cuál sea la distancia y puede empezar en cualquier momento, no necesariamente desde que se sale por la puerta de casa, sino a mitad de camino, cuándo estemos haciendo la cola del supermercado o incluso de regreso a casa.

Las personas que ya han sufrido varias crisis de pánico en la calle, comienzan a sentir los síntomas cada vez más pronto, ya que en muchos casos, el ataque de pánico viene por que la persona ya sabe que puede suceder y se va agobiando.

En caso de que la persona tenga que pasar por lugares en los que ya ha sufrido ataques de pánico, la posibilidad  de que la persona vuelva a sufrir un ataque de pánico en ese lugar aumenta en un 50%.

Las personas que sufren agorafobia, son perfectamente capaces de salir de casa sin sufrir un ataque de pánico por su fobia y en el 80% de los casos es solamente el estrés de que pueda pasar, lo que hace que se altere la persona, casi por completo hasta el punto de llegar a perder el control.

Existen algunos tipos de agorafóbicos, los que no tienen un problema tan avanzado, que son capaces de trasladarse de un lugar a otro cada día sin sufrir un ataque de pánico, sin embargo este tipo de personas si lo hace con una gran desgana y mucha incomodidad.

Por último, existe un grupo de agorafóbicos que sale de casa pero crea su propia protección saliendo con acompañantes que le ayuden a llegar de un lugar a otro sin que sufran un ataque de pánico. Al estar acompañada, la persona sabe que es menos probable que sufra cualquier tipo de problema.

Las personas que sufren este problema, creen que lo que les pasa es algo externo. El mundo es un lugar peligroso y es normal que lo pasen mal cuando se enfrentan a él, sin embargo, todos estos pensamientos tienen una especie de orden psicológico.

La persona tiene miedo  irracional a estar solo y siente una sensación de desprotección, seguramente causada en su infancia. No está relacionado con el exterior, sino con el interior de las personas que sufren este tipo de problemas.

 

Síntomas de las personas que sufren agorafobia

ataques y fobiasDurante este proceso en el cual la  persona se va poniendo nerviosa, aparecen síntomas cada vez más fuertes.  La mayoría de las personas comienza con náuseas y sudor intenso y dicen sentir sensaciones muy extrañas en la cabeza,  así como hormigueo en la parte de atrás de la misma.

También comienzan a sufrir muchas molestias estomacales y empiezan a perder el sentido del equilibrio.

Estos síntomas no llevan a una crisis y las personas que logran controlarlos no tienen problemas mayores, solo una especie de incomodidad, sin embargo, si la persona no consigue dominar lo que está sintiendo en ese momento, comienzan a tener un ataque de pánico real.

Desde que tengas la primera experiencia de este estilo, debes acudir rápidamente para que el médico te haga un examen y pueda detectar qué está causando tu problema y darte el tratamiento adecuado.

 

Los exámenes médicos sin resultados

Las personas que no se dan cuenta de que son estos ataques de pánicos, aunque ellos sientan que es algo físico realmente no lo son, sufren mucho buscando una explicación de lo que les pasa.

Cuando se someten a un examen médico y se dan cuenta que no arroja resultados, se desesperando y comienzan a pensar que su enfermedad es mucho peor y por eso los médicos no son capaces de detectarla.

Esto, con el tiempo se convierte para los pacientes en una consulta en cadena para poder encontrar lo que tienen y una especie de frustración sin sentido, ya que nunca dan con lo que están buscando, que es una respuesta física.

El aislamiento del agorafobico crece y se aleja de todas las personas, buscando a su vez aislarse cada vez más, ya que no encuentra ningún tipo de compresión  de los demás al sufrimiento que padece.

Es importante especificar en este punto, que las personas con agorafobia cuentan con un alto porcentaje de curación,  lo que hace que muchas personas que reciben el tratamiento adecuado, puedan tener una vida sin limitaciones, pero es importante que se trabaje en evitar la frustración y el estrés, así como la posibilidad de contar con un personal cualificado para este trabajo.

 

Qué causa la agorafobia y personas más propensas a padecerla

Cuando una persona sufre agorafobia, se entiende que  es consecuencia de factores externos de la persona, pero que le han afectado de forma interna.

Normalmente la agorafobia aparece cuando la persona cuenta con unos rasgos de personalidad débiles que se unen a algún problema de abandono o poca protección.

Las personas que tienen elevados niveles de ansiedad. Estas personas no cuentan con la posibilidad para manejar situaciones con mucho estrés o que ellos consideran amenazantes aunque no lo sean.

También suele aparecer en personas que ya tienen trastornos de ansiedad o que han vivido situaciones estresantes.

Las mujeres cuentan con una probabilidad superior a la de los hombres a la hora de sufrir este problema. La mayoría ya cuenta con algún trastorno emocional.

Las edades en las que se puede desarrollar esta enfermedad son entre los 18 y los 35 años, siendo menos probable después de esta edad.

Las personas que están sometidas a mucho estrés o momentos malos en la calle.

Se han experimentado momentos de verdadero pánico  o niveles muy intensos de estrés.

Los factores de riesgo que pueden provocar un ataque de pánico son peligrosos, sin embargo,  los niveles de mantenimiento son mucho más peligrosos. Un nivel de mantenimiento es quedarnos encerrados en casa con el fin de evitar un mal momento en la calle o un ataque de pánico.  Esto es una conducta de escape del problema.

Lo que se le enseña al paciente es la posibilidad de conocer nuevas estrategias para controlar su estrés y su ansiedad, de tal forma que cuando el agorafobico sale a la calle y siente un ataque, pueda controlarlo.

Los médicos enseñan al paciente que la mejor forma para evitar un ataque de pánico es aprender a sentirlo y controlarlo y para sentirlo deben a su vez salir de su zona de confort, su casa.

Otra de las fuentes de mantenimiento que hacen que las personas se mantengan en ese estado sin querer mejorar, es que comienzan a recibir mucha más atención de las personas que tienen cerca, familia y amigos, lo cual les resulta agradable y les hacen reafirmarse en que son más felices si no salen de casa.

 

Consecuencias de la agorafobia

Para cualquier persona que tenga este problema, la agorafobia da problemas muy significativos y además da repercusiones muy negativas en la vida de las personas.

Con el paso del tiempo, la vida de las personas con agorafobia se va limitando cada vez más hasta que al final ya no salen de su habitación o no ve a nadie.  Como todo es muy gradual, las personas no se van dando cuenta de lo que realmente está pasando hasta que otra persona les dice que algo está mal.

Entre sus principales consecuencias están:

Se comienza a tener bajo rendimiento laboral o incluso se puede llegar a la pérdida de un empleo.

Se pierden los amigos, se dejan de visitar o ellos dejan de visitar a la personas. Dando que ya no asiste a ningún evento social no puede hacer más y las relaciones de pareja se pierden en  la gran mayoría de los casos.

Se acaban los viajes y las gratificaciones que eso incluye. La persona queda encerrada en casa sin ningún contacto exterior.

Se comienza a sentir una dependencia hacia otras personas, ya que al no poder salir de casa se dejan de hacer muchas cosas y se necesita que otra persona las haga por nosotros. Se comienza a tener un sentimiento de culpa perpetuo e incluso se puede comenzar a tomar sustancias tóxicas para el cuerpo.

Las personas comienzan a sufrir depresión, muchos problemas de ansiedad o se vuelven dependientes de todo.

 

Criterios diagnósticos para la agorafobia

Comienza a aparecer ansiedad en lugares que antes no la proporcionaban.  Se puede ver que la persona comienza a sufrir una crisis y no puede ni pedir ayuda.

La mayoría de los pacientes que sufren este problema, cuando están en la calle, parece que intentan escapar de algo o de alguien cuando realmente no hay peligro aparente. Siempre van acompañados de alguien, ya que necesitan el resguardo de alguien que los proteja.

Para los agorafóbicos existen dos tipos de diagnóstico. La persona que ya ha tenido crisis de pánico muy esporádicas y las personas que jamás lo habían experimentado.  Las personas que han sufrido casos esporádicos de ataques de pánico son muy infrecuentes, ya que una vez que comienza, el caso suele acrecentarse muy rápido y nunca parar.

Un agorafóbico no tiene en cuenta si está en un lugar cerrado o abierto, con poca o mucha gente, ya que su ataque no se rige por esas cosas sino por la seguridad que sienta en ese momento.

Si un agorafobico siente que está en un lugar en el cual no puede pedir ayuda en caso de que pase algo, aunque no exista ningún riesgo aparente, comenzará a sufrir un ataque.

 

Tratamientos

Como ya te hemos explicado, sin que la persona sepa que realmente tiene este problema y no tiene algo físico no se puede solucionar nada, sin embargo, una vez que la persona entiende, puede comenzar a tratar su problema.

Cuando se comienza un tratamiento para las personas que tienen agorafobia, el paciente se coloca frente a frente con los momentos que lo hacen ponerse mal.

El especialista enseña al paciente a controlar esos momentos  o incluso puede que en los primeros pasos, el especialista esté delante.

Otra de las cosas importantes en el tratamiento es la ayuda de fármacos, por medio de los cuales se relaja al paciente para que tenga más ánimo al enfrentarse a una situación de pánico. Al sentir que su pánico no aumenta, controla mucho mejor la posibilidad de un ataque, pero en realidad es el tratamiento relajante.

Este último tratamiento debe estar dado siempre por un psiquiatra.

Se hacen sesiones controladas en las cuáles la persona siente el momento de pánico pero cuenta con las herramientas para ir controlando lo que siente. Primero con un profesional delante y después él solo.

En un último paso, se le enseña al paciente a no escapar de la situación, si se encuentra en un momento en el que no fue capaz de controlar su pánico y el ataque está creciendo, lejos de escapar o tirarse al suelo sin poder respirar, la persona debe aprender a recobrar su centro.

El psiquiatra debe conocer qué momentos hacen que el paciente tenga esos ataques y sobre todo que momentos lo disparan, sobre todo para evitarlos al principio de la terapia, ya que si no es gradual, el paciente puede empeorar.

Dr. Xavier Pellicer, psicólogo clínico del centro médico Teknon (barcelona) nos habla sobre qué es la agorafobia y sus tratamientos

 

Vídeo

Programa de “En terapia TV” dedicado a la Agorafobia

 

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